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Periódico "El Día", Viernes 29 de Octubre de 1976.- Filosofía y Plan de acción de las Fuerzas Armadas del Ecuador Por Jorge Núñez Al asumir el poder en febrero de 1972, las Fuerzas Armadas ecuatorianas dieron a conocer un novedoso documento titulado "Filosofía y Plan de acción del Gobierno Revolucionario Nacionalista de las Fuerzas Armadas". Caracterizando a la sociedad ecuatoriana como "económicamente subdesarrollada, socialmente injusta y políticamente dependiente", el nuevo régimen denunciaba la existencia de una estructura "despótica en la explotación e indiferente a las necesidades elementales de las mayorías ecuatorianas (que) hábilmente ha mantenido falsos valores y mitos políticos, ha debilitado la seguridad nacional y ha producido una desesperanza intolerable". El documento señala que "las Fuerzas Armadas, responsables de la supervivencia del Tratado ecuatoriano" asumirán el poder, "dispuestas a implantar una nueva doctrina política nacional que permita llevar a cabo las transformaciones sustanciales que exige la República". Por otra parte, el régimen militar se comprometía a defender decididamente los recursos naturales y procurar "una nueva imagen de la nación, impulsando...un sano nacionalismo, capaz de exaltar los valores propios, defender los intereses nacionales y aceptar la cooperación extranjera únicamente cuando convenga al país". Por lo que se conoce, la "Filosofía y Plan de Acción..." fue aprobado con anterioridad por las Academias de Guerra y los Estados Mayores de las tres ramas militares. El hecho revelaba la existencia de un consenso institucional respecto del proyecto nacionalista. No había consenso total No obstante, ese consenso no era ni podía ser total. A lo largo del proceso fueron manifestándose tendencias opuestas sobre la conducción del mismo, lo que determinó un frecuente cambio de figuras en el gabinete militar. Al final privó una tendencia centrista que, a pesar de sus vacilaciones, logró avanzar con alguna coherencia en la conducción política del Estado. Se elaboró un Plan General de Desarrollo que incluía una planificación indicadora para los diferentes sectores de la economía. Se adelantó una política nacionalista en el aspecto petrolero, que incluyó el ingreso del país en el OPEP y la planificación de una gran refinería estatal - próxima a inaugurase- e industrias petroquímicas. Se implementaron importantes planes de salud pública, vivienda y seguridad social. Fueron impulsadas grandes obras de infraestructura eléctrica, vial y de riego. Pese al derroche petrolerista de muchos sectores oficiales, buena parte de los ingresos petroleros se destinaron a un Fondo Nacional de Desarrollo -FONAFE- , (26.52 por ciento), al Instituto Ecuatoriano de Electrificación -INECEL- (11.73 por ciento) y al Fondo Nacional de Participaciones, encargado de capitalizar a los municipios y Consejos Provinciales (1.88 por ciento). A su vez, alrededor del 40 por ciento del Presupuesto General del Estado se destinó a la educación pública. Desarrollo del sector estatal de la economía Hecho significativo del periodo fue el desarrollo de un importante sector estatal de la economía. El raquitismo de la burguesía ecuatoriana le impidió canalizar en su beneficio los grandes recursos generados por la extracción petrolera. Esa burguesía, mayoritariamente ligada al capital extranjero y limitada a labores de semi- elaboración o ensamblaje, fue incapaz de plantearse un proyecto de desarrollo autónomo, aprovechando la nueva capacidad financiera del Estado. Salvo un reducido núcleo, vinculado al mercado interno, los industriales ecuatorianos resistieron al proyecto desarrollista del régimen militar y centraron su acción en la defensa de la "libre empresa", y la "iniciativa privada", que consideran amenazadas por la actividad del Estado. En la actualidad, el sector estatal y de economía mixta (con participación mayoritaria del Estado) es el más dinámico de la economía ecuatoriana. Incluye la mayor empresa financiera, las dos mayores empresas de aviación, una flota petrolera y otra mercante, la empresa estatal de petróleos, una empresa de mercadeo agropecuario, una red de tiendas y supermercados, la casi totalidad de la industria eléctrica, dos grandes bancos especializados, fábricas de material militar, empresas metalmecánicas y del cemento, un ingenio azucarero, etc. El control por CEPE del mercado interno de hidrocarburos y la reciente creación de una empresa pesquera de economía mixta, parecen indicar una tendencia progresista al crecimiento del sector estatal de la economía. En todo caso -como, por los demás, las mismas perspectivas del proceso nacionalista- están ligadas a la resolución de las contradicciones internas del régimen militar. Puja interna Esas contradicciones se han agravado en los últimos tiempos. El Consejo Supremo de Gobierno ha multiplicado sus contacto con la oposición derechista, con miras a un aceleramiento de la entrega del poder. Por su parte, la oficialidad joven parece insistir en la ejecución del progresista "Plan de Reestructuración Jurídica del Estado" puesto en marcha por el ex ministro de Gobierno, coronel Levoyer. Ese plan, que mereciera el respaldo de las organizaciones obreras, campesinas y los sectores intelectuales, contempla la realización de transformaciones básicas que garanticen la participación popular y una efectiva vida democrática. El conflicto entre la oficialidad joven y las jerarquías conservadoras se ha vuelto público luego de que el ex gerente de CEPE, coronel Luis Piñeiros denunciara la existencia de "tráfico de influencias", a nivel de la Presidencia de la República, en la contratación de ciertas obras estatales. Sorpresivamente, Piñeiros no fue suspendido en sus funciones y más bien obtuvo su reincorporación a funciones militares, lo que demostraría el creciente poder de los oficiales jóvenes y la debilidad del triunvirato gobernante. Semanas atrás, circularon insistentes versiones sobre la inminencia de un golpe de Estado de la oficialidad joven, encaminado a una radicalización del proceso nacionalista. Incluso se señalaba al ex presidente de la OPEP y ex ministro de Recursos Naturales, contralmirante Gustavo Jarrín Ampudia , como el probable titular del nuevo gobierno. Pese a que el hecho no se produjo en la fecha esperada, persisten las versiones sobre un próximo cambio de gobierno. Todo parece indicar que las actuales negociaciones para la nacionalización de la Gulf y las tensiones propias de tal hecho, influirán decisivamente en la orientación de la futura política ecuatoriana. |