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Periódico "El Día", Lunes 22 de Marzo de 1976.-

La nacionalización petrolera

Enrique Padilla Aragon

Hemos cumplido un aniversario más de la expropiación del petróleo que realizó Cárdenas el 18 de marzo de 1938. En las casi cuatro décadas transcurridas, la industria nacionalizada entra en su verdadero período de madurez con un firme crecimiento, al grado de que en los últimos cinco años PEMEX se ha duplicado.

La producción de crudo y líquidos de absorción en 1975 fue de 294.3 millones de barriles, que representa la cifra más alta en la historia de PEMEX; la producción media de 1976 será de 955 mil barriles diarios de crudo, un 18.4 por ciento más que el año pasado; la capacidad instalada en la planta combinada de Tula es de 150 mil barriles diarios, y el total exportado entre septiembre de 1974 y diciembre de 1975 llega a 44.1 millones de barriles, con valor de 6 mil 263.6 millones de pesos; el crecimiento de la capacidad instalada en el área petroquímica ha sido impresionante en los últimos cinco años, alcanzando un 70 por ciento; su producción tiene un valor de 16 mil 861 millones de pesos.

Pero no son solo cifras, con ser tan impresionantes, las que le dan su importancia a PEMEX en los momentos actuales; es el valor estratégico que tiene esta empresa nacional para orientar el desarrollo económico por el camino que se proponga el sector público.

Si en un tiempo proporcionó los mayores subsidios a los empresarios nacionales y extranjeros en aras de una supuesta industrialización, ahora debe ser el pilar más poderoso, junta con la Comisión Federal de Electricidad, para fortalecer la intervención del sector público en la economía y orientarla hacia un desarrollo equilibrado donde se suprima el abismo que existe entre el campo y la ciudad.

No se siguió el modelo de desarrollo de Cárdenas

El reparto masivo de la tierra, la construcción de obras de irrigación, y la expropiación petrolera, sentaban las bases de un modelo de desarrollo cuya meta fundamental era la redistribución del ingreso y el aumento del bienestar de grandes sectores de la población campesina, obrera y de la clase media, que por cierto dio su gran apoyo a la política económica de Cárdenas.

Pero el imperialismo, aliado a las fuerzas nacionales más retrógradas, liquidó en forma definitiva este modelo de desarrollo en 1940, al grado de que muchos tratadistas consideran esa fecha como el fin de la Revolución Mexicana. Lo cierto es que a partir de ese año, se inicia el periodo de construcción del capitalismo en México siguiendo los caminos tradicionales ya conocidos: estancamiento de los salarios, crecimiento sin límite de las utilidades, represión de la clase obrera, endeudamiento externo como método para financiar el gasto público; protección, qué diríamos, verdadera contemplación de parte del gobierno para la burguesía nacional que iba a hacer "crecer el pastel, para después repartirlo" y que todavía estamos esperando que lo reparta; utilización de una política fiscal regresiva con impuestos que gravan al consumo; grandes inversiones en la industria para obtener rápidamente utilidades sin correr riesgos y sin esperar plazos largos; nació así una estructura industrial para el consumo, muchas veces superfluo y se olvidó para siempre la creación de una industria productores de bienes de capital; se prefirió importarlos porque el equilibrio del sector externo a nadie interesaba y además podían lograrse fácilmente créditos del exterior. Si nos prestan para importar máquinas y materias primas, no tenemos por qué producirlas en el país, se dijo y así se hizo.

El petróleo salvo a la economía del colapso

Así encontró a México la última depresión internacional, la más grave que ha registrado el sistema capitalista, porque no sólo hubo desocupación, sino también inflación, crisis monetaria, y de energéticos y alimentaria. México llegaba a esta depresión con una industria de altos costos, no integrada; con déficit en la producción de alimentos y una enorme concentración del ingreso en un sector muy reducido de la población. Además, nunca había sido tan fuerte el endeudamiento externo ni la penetración de la inversión extranjera. El 30 por ciento de nuestros recursos que nos proporciona la exportación total de mercancías y servicios, se utiliza para el pago de los intereses de la deuda, la amortización y en remesas de utilidades de empresas con inversión extranjera.

Pero dentro de esta crisis universal, México era dueño de su petróleo y con tenacidad y grandes sacrificios, había logrado aumentar sustancialmente su producción

Las exportaciones de petróleo salvaron de la quiebra al peso mexicano y consolidaron la estabilidad política y social.

El cúmulo de inversiones en la industria del petróleo y derivados y en la petroquímica ha iniciado la recuperación de la economía mexicana, que de otro modo se hubiera hundido en una larga y profunda depresión.

Tal es el valor histórico actual de la expropiación petrolera.

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