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Esto que se transcribe aquí es una especie de bosquejo de algún libro que quizá pensaba escribir, una especie de autobiografía referida a su propia detencion en febrero de 1956 porque había cometido un gran delito: el delito de ser Peronista. -----------------------------------
.....Cuando salimos de la comisaría de policía de General Mosconi, esa población petrolera aledaña a Comodoro Rivadavia, serían aproximadamente las 23 horas. En cierto modo fue una sensación de alivio, luego de tres días con sus correspondientes noches pasado en una sucia celda individual, con su piso de cemento poblado de escupitajos. Además, ya el Comisario, antes de que se me hiciera ascender al vehículo, me había notificado con un aire grave sobre las causas de mi detención: estaba acusado de realizar prédica peronista, violando el reciente y famoso Decreto Nº 4161, que prohibía hasta la sola mención del vocablo Perón. ¡y yo había cometido el grave delito de violarlo!! Durante aproximadamente seis horas corrió el vehículo recorriendo los 405 kilómetros de la ruta 3 -entonces sin pavimento- que nos separan de Rawson, y el viento patagónico, ese implacable y eterno viento del Oeste, nos acompañó con sus comunes ráfagas de 80 y 100 Kms. por hora durante todo el trayecto. Y ya asomaban sobre las aguas del cercano mar las luces del incipiente y nuevo día, cuando me hicieron descender frente a la comisaría de esa ciudad portuaria cuya principal actividad estaba constituída por la pesca, aunque su institución más importante lo constituía la cárcel. El trámite fue rápido. Se procedió a hacer entrega del detenido, para su custodia y posterior entrega a la cárcel vecina cuando -ya de día- pudieran cumplirse los trámites burocráticos correspondientes. Otra sensación de alivio experimenté cuando -ya en el interior de la dependencia policial- quienes me habían conducido me quitaron las esposas, que durante largas horas me habían oprimido las muñecas, y luego de un parco y protocolar saludo partieron de regrero con su misión cumplida para con sus colegas. La solidaridad humana, se expresa a veces cuando menos se espera: un suboficial de la comisaría se acercó a la ventana. A través de sus vidrios observó durante un escaso minuto la nube de polvo cada vez más lejana producida por el vehículo que se alejaba en su viaje de retorno, y luego, con un gesto solidario y cordial me invitó a pasar a una dependencia interior para compartir con otros colegas suyos la rueda del mate, tan cara para nosotros los argentinos. .......Cuando la puerta de la pequeña celda que sería mi nuevo domicilio se cerró tras de mí en el famoso penal de Rawson, pensaba en mi esposa (que angustiada hacía cuatro días recorría todas las dependencias policiales de Comodoro Rivadavia imquiriendo sobre mi paradero y recibiendo invariablemente la misma respuesta: "no sabemos nada sobre su esposo") y en visión retrospectiva evocaba los principales hechos y causales de la tragedia que vivíamos los argentinos. Y recordaba con pena y dolor la incalificable defección del General Julio A. Lagos, que habiéndose manifestado siempre públicamente como plenamente identificado con la línea política del Gral. Perón y presumido de gran nacionalista, fué el destinatario en las playas ferroviarias de la ciudad de Mendoza de los grandes cajones que con la inscripción "mercadería en tránsito a Chile" habían entrado días antes por el propio puerto de Bs. As. y traían en su interior las bazoocas procedentes de EE.UU, necesarias para enfrentar con éxito a los cuerpos blindados de tanques que en Córdoba se suponía se mantendrían leales a pueblo, es decir, al Gral. Perón. También evocaba la escena ofrecida por la flota de guerra británica que- haciendo honor a su tradición pirata- abastecía y proveía de combustible, espoletas y munición a la flota de mar "argentina" (había sido privada este útlimo de estos elementos semanas antes, para imposibilitar su conocida postura insurreccional, dada la ya tradicional identificación de la mayor parte de sus jefes, con todo lo que involucrara elitismo y desprecio, cuando no odio al pueblo. ¿Como no podía en esos momentos encabezar el proceso insurreccional la flota argentina bajo el mando del Contralmirante Isaac Rojas, si el gobierno del Gral. Péron había lesionado los intereses de Su Graciosa Majestad Británica, a cuyos intereses y designios se encontraba subordinado el propio Isaac Rojas, en su carácter de subordinado del Duque de Edimburgo, en la logia masónica inglesa que integraban? Inglaterra se desquitaba. El gobierno del Gral. Perón había -con su política de nacionalizaciones- imposibilitado a estos, seguir esquilmando al pueblo argentino y ahora los ingleses se vengaban, aportando en cuantiosa y significativa medida a su derrocamiento......................... .........................................
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