Periódico "El Día", 30 de Marzo de 1979.- Suplemento "Metrópoli"
Panorama Urbano Gran interés por aprovechar la fuerza del viento
por Manuel Gonzalez Salazar
Febrero y marzo son meses que se distinguen por los ventarrones, los mismos que (por la energía cinética que contienen) arrastran, de las zonas erosionadas, grandes cantidades de polvo que luego recibimos en esta capital. El tema tiene fuerte sabor ecológico y ha sido motivo no sólo de estudios, sino de denuncias. Pero creo que, no obstante, poco se ha realizado para transformar esa energía aérea de movimiento en otros tipos de energía. Tal despreocupación entre nosotros quizá se deba al conocimiento de las reservas de combustibles fósiles que tiene nuestro país. De todos modos más valdría prever. Y vuelvo a insistir: el viento (lo mismo que las olas y las mareas), son fuentes naturales de fuerzas que podemos aprovechar con menos contaminación y costo. Basta subir a un edificio alto o mirar la copa de los árboles de la capital para percibir cómo los vientos corren generosamente. Sin duda la tecnología para utilizarlos todavía no es completa. Por ejemplo, la energía eléctrica que por ese medio se produce, presenta el problema de su almacenaje. Las baterías que se emplean todavía tienen limitaciones. Se dice que un buen sistema de almacenamiento debiera cubrir la posibilidad de que se presenten en forma sucesiva tres días sin corrientes significativas de aire, lo cual puede resultar caro por el número de baterías que se deban instalar. Por otra parte, las baterías se estropean si se recargan o descargan demasiado. Hay noticias de que varios investigadores, con vistas a mejorarlas, exploran las posibilidades de las baterías de zinc-plata y zinc-aire; como quiera, se trata de cuestiones que están todavía entre las paredes de los laboratorios. En cuanto a motores de viento, aparte de los mencionados anteriormente, se conocen varias máquinas para producir electricidad a gran escala. Probablemente la mayor instalación que actualmente funciona es el aerogenerador de 200 kilowatts, de 23 metros de diámetro, construído en Gedser, Dinamarca, en 1957. Los soviéticos también han sido pioneros en este campo. En 1931 construyeron una máquina experimental de 30 metros de diámetro que accionaba un generador de 100 kilowatts. La energía producida alimentaba una turbina de vapor en Sebastopol. Pero el mayor molino de viento construído en el mundo entero fue el debido al ingeniero Palmer C. Putnam, en Vermont, E.U.; sus aspas de acero describían un círculo de 53 metros de diámetro y producía, en 1930, 1.250 kilowatts. Refieren que se podían ver desde una distancia de 40 kilómetros. Los ingleses tambián han mostrado interés por este tipo de instalaciones y cuentan con gran experiencia. El hecho es que en todas partes del mudno, particularmente en los centros de educación siperior, se realizan amplias investigaciones. Los problemas actuales de la energía y la contaminación han producido un renacimiento en el interés para utilizar las corrientes de aire.
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