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Diario "Mayoría", 7 de Febrero de 1975.-                            

Significativos discursos con la presencia de Hortensio Quijano

   "Se puede estar seguro que quienes se jugaron durante tanto tiempo, se seguirán jugando por ella, para que nada ni nadie le impidan cumplir con eficiencia la tarea que el general Perón le encomendara", afirmó el teniente coronel Juan Prats a los postres de un almuerzo que convocó a más de cien comensales de la mesa justicialista "Dr. Diego Vicini".

   Como invitado especial concurrió el doctor Hortensio Quijano, interventor del partido justicialista en la Capital Federal, presidiendo el ágape el cuerpo directivo de la mesa; Jorge Collazo, arquitecto Armando López León, señor Vicini, señor Luis Cuckler, coronel Varela, teniente coronel Pablo Vicente, teniente coronel Juan Prats, capitán de fragata Isidoro Saliesses y miembros de organismos del Estado, sindicatos y ciudadanos de la capital.

   El teniente coronel Vicente, después de recordar los largos años de lucha que precedieron a la recuperación del poder por el justicialismo, puso en evidencia los deseos de la ciudadanía justicialista por una pronta reorganización del partido, para brindarle a la señora presidente, la colaboración que necesita, la cual debía realizarse de acuerdo con las directivas del general Perón. Es decir, no usando más el dedo, y dando participación con el voto a los afiliados, pues por otra parte ya el general Perón había demostrado cómo no había que temer al marxismo en confrontaciones electorales, puesto que el pueblo argentino y por supuesto los justicialistas son profundamente cristianos.

   El teniente coronel Prats evocó "los años vividos por la señora presidente junto al general Perón, cuidándolo y compartiendo sus inquietudes y desvelos por la causa nacional", con motivo de haber cumplido años el día martes.

   Finalmente, el ingeniero Quijano, tras agradecer la invitación y manifestar su complacencia por la mística peronista que trasuntaban los presentes, exhortó a todos los peronistas presentes y ausentes de la capital, a que depusieran sus actirudes personales y se unieran detrás de los leales y principios de la causa peronista, como lo quería el general Perón, a quien no podíamos defraudar, comprometiendo en la tarea difícil que está enfrentando, todas sus energías y la mayor objetividad e imparcialidad, puesto que no quería no debía aspirar a cargo alguno, como hombre del interior al servicio de la reorganización del justicialismo de la capital, porque para él la satisfacción más grande de su vida sería la de servir a la causa justicialista, contribuyendo a la organización de un gran partido, como lo quería el general Perón.

   Un gran fervor y entusiasmo por parte de todos los presentes que se sentían interpretados en sus inquietudes, acompañó todo el almuerzo, en que al cierre, el secretario general, Luis Buckler, hizo un significativo brindis.