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Periódico "El Día", Sabado 28 de Febrero de 1976.-
Los militares argentinos deliberan Rodolfo Puiggrós
En la historia argentina - y seguramente latinoamericana- no se recuerda un golpe militar tan anunciado como el que en estos momentos concentra la expectativa pública. El vacío de poder en el oficialismo y en la oposición legalizada impulsa a las fuerzas armadas hacia una decisión que parecen a punto de tomar más por el determinismo de los acontecimientos que por una clara y firme voluntad de llenar ese vacío. Revela la desorientación y el temor dominantes en las esferas de los partidos estas palabras de un dirigente de la Unión Cívica Radical, organización política que siempre rindió culto al civilismo institucional: "Ahora sólo nos queda confiar en que prevalezca el sector militar más democrático y moderado". Es una confesión de impotencia, de derrota. ¿No encerrará la clave de lo que sucede en el interior de las fuerzas armadas?
Es sabido que bajo la cúpula de las fuerzas armadas se agitan corrientes ideológicas heterogéneas. Los mandos rotativos no expresan la totalidad de las opiniones de los cuadros, pero el carácter jerárquico de la institución militar los habilita para mover el conjunto hacia la conquista del Estado. No basta, de todos modos, adueñarse del gobierno. Resulta indispensable, para consolidarse, responder de inmediato a la gravísima problemática económica, social y política. Por lo pronto, los posibles golpistas carecen de la ventaja de la sorpresa que facilitó el triunfo del pinochetazo. Hay una opinión generalizada respecto a la inminencia del golpe y sectores sociales determinantes que no tolerarán pasivamente la instauración del fascismo de la dependencia.
El gobierno militar tendrá que adoptar una actitud ante el terrorismo anticipado impuesto por los criminales que andan sueltos por el país. Han aparecido en los útlimos días algunos síntomas de descomposición de esas bandas paraestatales que gozan de absoluta impunidad, que la justicia no se atreve a enjuiciar y que la gran prensa calla y otorga.
1.- El teniente primero Salvador Horacio Paino preso en la cárcel de Villa Devoto por delitos comunes y fundador de la Triple A por orden de José López Rega -inculpó a ministros y funcionarios del gobierno de Isabel Martínez de dirigir y financiar esa pandilla de delincuentes. Dio nombres y señaló hechos.
2.- En la provincia de Córdoba, un ex funcionario de la administración local, Jorge Omar Heredia, también preso por delitos comunes, denunció a sus compinches del Comando de Libertadores de América de robos, asaltos y asesinatos que conmovieron al país y no fueron investigados. Entre los acusados figura el ex interventor federal, brigadier Oscar Lacabanne, quien se complicó en el hurto de automóviles y de un avión de la Dirección Provincial de Aeronáutica.
3.- El asesinato de los curas villeros (de las villas miseria) José Tedeschi y Francisco Soares ha motivado una enérgica declaración de los sacerdotes de Avellaneda, en la que recuerdan que "quedó impune" la muerte por la Triple A del padre Carlos Mugica.
4.- Los grandes diarios, que justificaron con su silencio los delitos de la Triple A - y aún achacaron a la juventud revolucionaria peronista su autoría - comienzan a ocuparse de esos crímenes. Lo ahce el púdico diario La Prensa, si bien con la aclaración de que "revelarían dotes imaginativas poco comunes en sus autores" (23 de febrero de 1976).
El posible gobierno militar tendrá necesariamente que optar entre llevar hasta extremos infernales la acción de los miembros de la administración públicas y de los funcionarios policiales agrupados en la Triple A y el Comando de Libertadores de América o buscar el encuentro con los amplios sectores populares organizados que se niegan a seguir viviendo como ahora. La opción implica asimismo una definición en la política económica. Tan difícil es el golpe como hacer equilibrios en el gobierno sobre una economía destrozada. Encontraría al Banco Central con una reserva de apenas 86 millones de dólares en comparación con los 845 millones que tenía en el mes de diciembre último, al Estado con una deuda de 10 mil millones de dólares y la urgencia de pagar el lunes 33 mil 800 millones de dólares al Chase Manhattan Bank; a la moneda devaluada 19 veces en 14 meses; y, lo que es peor todavía, una carrera entre salarios y precios que anuncia agudos conflictos sociales.
No se saldrá de la recesión, de la tasa inflacionaria más elevada del mundo (400 por ciento), del desempleo y de la carencia de consumos e insumos con la política de la libertad para los criminales y de la cárcel y la muerte para los luchadores populares. Los militares están pensando lo que deben hacer. Seguramente pesa en sus discusiones internas la presencia de un movimiento obrero cuyo control escapa de las manos a dirigentes eternamente comprometidos con los dueños del poder.
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