Periódico "El Día", Jueves 27 de Noviembre de 1975.-
De Aquí y de Allá Isabelita y la doctrina
por Frida Modak
Cincuenta diputados peronistas enviaron a la presidente argentina María Estela Martínez una carta en la que plantean las desviaciones idológicas que ha sufrido su movimiento desde la muerte del general Perón. No se conoce aún la respuesta de la viuda, pero es difícil imaginar que pueda contestar en términos doctrinarios. La verdad es que el caso de la señora Perón es bastante complejo. Ella ha tenido el privilegio de ser la primera mujer que lleva el título de Presidente de la República. Es cierto que hay muchas otras que han ejercido y ejercen el poder en sus respectivos países en calidad de primeras ministras, pero en los sistemas presidenciales la primera magistratura tiene más poder. El ser la primera en llegar a tan alto cargo implicó una serie de responsabilidades, no sólo para con el país sino también con el resto de las mujeres del mundo. Y en ese sentido podríamos decir que la irresponsabilidad de María Estela Martínez se convierte en un golpe bajo en este Año Internacional de la Mujer. La señora en cuestión vivió bastantes años junto a un político como fue Juan Domingo Perón. Aunque no le pusiera mucho empeño, algo debió aprender por lo que escuchó en su casa y porque su marido no la excluyó de su vida política sino que, todo lo contrario, le dio participación y le confió misiones que ella cumplió. Por tanto, a medida que se fueron desarrollando los acontecimientos sabía que su futuro no sería el de una señora que se va a quedar en su casa atendiendo a los quehaceres domésticos. En consecuencia tenía la obligación de superarse. Y la realidad argentina nos muestra que María Estela Martínez no sólo no se superó sino que ha perdido todo sentido de las proporciones. En cuanto asumió la presidencia, se sintió emperatriz y como tal ha actuado hasta ahora, poniendo lo mejor de sus aptitudes histriónicas al servicio de su cargo. Lo malo es que para dirigir un país las aptitudes histriónicas no sirven. Hay personas que no tienen la capacidad o los conocimientos necesarios para ejercer determinadas funciones, pero al menos saben rodearse de buenos colaboradores y a medida que pasa el tiempo van adquiriendo la experiencia de que carecían. La señora Perón ni siquiera supo elegir a sus colaboradores. Se dejó dominar por López Rega primero y ahora por los que formaban el equipo del ex ministro de Bienestar Social, los que continúan en la Argentina. El resultado es que, durante 25 días, María Estela Martínez ha permanecido en su residencia particular, sin ejercer sus funciones, al punto que el Consejo de Gabinete sesiona y resuelve sin ella. En consecuencia no hay Presidente aunque ella siga viviendo como tal, y la situación argentina se hace cada día más crítica. Sobre los hombros de la señora Perón pesa una responsabilidad histórica muy grande y nadie le va a perdonar el no haberla sabido cumplir. Después de largos años de dictaduras militares se hizo el traspaso del poder a los civiles, en medio de las esperanzas de un pueblo que en ese momento salió de la indiferencia con que había recibido los acontecimientos anteriores. Ahora están a punto de retroceder nuevamente, ya que se prevé un golpe militar que aún cuando no tenga las características fascistas de Pinochet, no por eso va a dejar de frustrar las aspiraciones del pueblo argentino. Isabelita, María Estela Martínez o la señora Perón, como quiera que se la llame, pasará a la historia argentina como la responsable directa de lo que pase en su país y no como "la Presidente". No verá satisfecha su vanidad y de paso deja muy mal puesta la capacidad política de las mujeres latinoamericanas.
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