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Diario "La Opinión", Viernes 20 de Enero de 1978.-
El diferendo Argentino-Chileno El caso Beagle repercute en Uruguay por gravitar en la Cuenca del Plata Escribe Rodolfo Pandolfi
Montevideo Diversas circunstancias influyen para que en la República Oriental del Uruguay se siga con especial interés todo lo relativo a la cuestión del Beagle. Como es obvio, el tema pocas veces llega al hombre de la calle, excepto en lo que respecta al estado de tensión entre los dos países, que trasciende a través de los titulares de los diarios. Pero todo el mundo oficial, político, diplomático y periodístico se interesa activamente por el problema que lógicamente, es seguido también paso a paso en las Fuerzas Armadas. El canciller, doctor Alejandro Rovira, transmitió hace poco a los embajadores de Argentina y Chile su preocupación, así como sus buenos deseos de que todo pueda solucionarse en forma pacífica. Pero existen, en forma mas o menos indirecta, diversas implicancias uruguayas en la cuestión. Chile, por ejemplo, ha presentado el caso ante la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya, Holanda. Y el alto organismo internacional, integrado por quince jueces, está presidido por el eminente jurista uruguayo Eduardo Jiménez de Aréchaga, amigo personal del canciller Rovira. El flujo constante de turistas argentinos a Punta del Este, Montevideo y otras playas del país, trae, lógicamente, la inquietud nacional por la situación. Muchos de esos argentinos mantienen diversos niveles de comunicación constante - a través de amigos o parientes uruguayos- con la patria oriental. Los geopolíticos uruguayos, por lo demás, tienden a pensar que cualquier hecho externo que afecte a la Argentina afecta, también, a Uruguay ya que debilita al sistema de la Cuenca del Plata. Y Uruguay está empeñado en incrementar sus relaciones comerciales con los demás países del Urupabol (Uruguay, Paraguay, Bolivia): allí, Bolivia -cuyas relaciones con Chile son trabajosas- cumple un papel importante como país de contactos hacia el exterior del área y sus reivindicaciones llevarían a una apertura al océano Pacífico. Esa apertura incidiría favorablemente, como es natural, sobre todo el sistema Urupabol que, luego de la última reunión de cancilleres de la Cuenca del Plata parece sensiblemente reforzado, sobre todo por la decisión con que Paraguay afrontó el problema. Las antiguas discusiones sobre la isla Martín García, resueltas felizmente en 1973 con el Tratado del Rio de la Plata en forma definitiva, sirven también como ejemplo directo para el público oriental: la soberanía argentina sobre esa insula no implicó ni podría implicar que se extendiera la misma de acuerdo al criterio de las 200 millas marinas, borrando todo lo acordado en materia relativa a la jurisdicción de las aguas. Es interesante destacar que el geopolítico chileno Bernardo Quagliotto de Bellis aporta, en su libro Uruguay en el Cono Sur , diversos antecedentes sobre el problema. En ese trabajo se apunta la existencia de la tesis territorialista sobre el problema de las 200 millas marinas, tesis presentada por Chile hace treinta años, bajo el gobierno de Gabriel González Videla (el 23 de junio de 1947) y que fue calificada como extravagante por las Naciones Unidas. Contó solamente con el apoyo de cuatro países y sostiene que la soberanía es absoluta sobre la columna de mar que se extiende hasta el límite de las 200 millas. El resto de los países americanos -entre ellos Argentina y Uruguay- junto a 77 estados africanos y asiáticos sostienen la tesis patrimonialista , de acuerdo a la cual existe jurisdicción nacional hasta las 200 millas, válida para la explotación de los recursos biológicos (sobre todo ictícolas) y minerales, pero se concede libre navegación aérea y marítima. La nueva tesis chilena fue explicitada después por el profesor Federico Marull Bermúdez y sostiene que el mar de Chile debe extenderse "desde el límite internacional con el Perú hacia alta mar, 1 200 kilómetros de la costa, instalando en ese punto las Boyas Nazca. Desde allí, el límite del mar de Chile continuará en dirección suroeste hacia la isla de Pascua. Desde esa posición insular chilena, se extendería el límite suroccidental, uniendo por una límea recta la isla de Pascua hasta tocar el litoral continental antártico en el punto donde pasa el meridiano 90º, longitud W., límite occidental del territorio chileno antártico. El límite del mar de Chile sería la línea del litoral continental chileno, con sus 4 270 kilómetros de extensión. Al llegar al canal de Beagle, frontera con Argentina, el límite oriental deberá seguir inicialmente la delimitación natural entre los océanos Pacífico y Atlántico Sur. Se extenderá, por lo tanto, siguiendo la primera parte del denominado Arco de las Antillas Australes. Este Arco- prosigue el catedrático trasandino- compuesto por elevaciones submarinas que irregularmente afloran en islotes o islas, constituye, como habíamos señalado, la delimitación natural entre los dos océanos, Pacífico y Atlántico. Por lo tanto, el límite este del mar de Chile se extenderá siguiéndolo inicialmente. Desde el cabo San Pío se trazaría una línea al sur del banco de Burdwood, alcanzando el meridiano 53º, cruzando el mar de Wedell hasta tocar al continente antártico". Tanto el llamado "mapa de Marull Bermúdez" como el fondo de las reclamaciones chilenas -que no nacen con este laudo, sino más bien lo toman como pretexto- son conocidos en Uruguay a través de una amplia cobertura periodística e información bibliográfica. En los medios oficiales la actitud pública es, lógicamente, de prescindencia. Pero nadie ignora el fondo de la cuestión, ni sus implicancias. ------------------------------------- Diario "La Opinión", 30 de Agosto de 1978.-
La coyuntura La verdad sobre las aguas del Beagle INCONSISTENCIA DE LA LLAMADA TESIS FAGALDE
Dentro de las distintas y complejas facetas que presenta la diferencia conceptual con Chile, respecto a los límites al sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego, encontramos lo que ha sido llamada la Teoría o Tesis Fagalde. A pesar de que sería importante, conveniente y necesario seguir esclareciendo otros temas relativos al mismo problema, es interesante analizar en particular el que está comprendido en el título de esta nota. Usamos exprofesamente la palabra inconsistencia, cuyo significado es claro, porque es hora que los argentinos sepamos exactamente qué es lo que ha ocurrido y ocurre en esos confines patrios para que con mente esclarecida y firmeza de voluntad conservemos, preservemos y defendamos los que nos legaron nuestros mayores, para poder pasarlo sin mutilaciones y sin manchas a las generaciones que nos han de suceder. La teoría o tesis de marras aparece sobre el tapete de las ya longevas discusiones territoriales con nuestros vecinos del Oeste, allá a principios del siglo, como una interpretación del periodista chileno del cual la tesis toma el nombre. Se basa en una expresión del Artículo 3º del Tratado de Límites de 1881, que se cita siempre sólo como"...hasta tocar con el canal de Beagle". Esta interpretación llevaría a la conclusión de que todas las aguas del Beagle son chilenas, es decir, que el límite internacional sería la costa seca de la Argentina. Pero como siempre ocurre cuando las citas son parciales, sin tener en cuenta el todo al que pertenecen, las interpretaciones basadas en la parcialidad son totalmente erróneas y, por lo tanto, los juicios que se pretenden basar en ella son inconsistentes. Y así le ocurre trasnochada tesis. ¿Pero cual es la verdad en este tema? Podremos descubrirla, sin mucho discurrir o razonar, si en lugar de la cita parcial que señalamos, transcribimos la parte completa del citado Artículo 3º, relativa al tema que nos ocupa. Ella dice así: "En la Tierra del Fuego se trazará una línea que, partiendo del punto denominado Cabo del Espíritu Santo en la latitud 52º 40´ se prolongará hacia el Sur coincidiendo con el meridiano occidental de Greenwich 68º 34´ hasta tocar con el canal de Beagle. La Tierra del Fuego dividida de esta manera, será chilena en la parte occidental y argentina en la parte oriental". Lo subrayado nos pertenece, hecho para destacar aún más la verdad en este caso. La expresión "hasta tocar el Canal de Beagle" se usó solo para definir un punto sobre tierra firme, en el extremo sur del meridiano, lo mismo que en el extremo norte se definió el Cabo Espíritu Santo. Si sobre tierra firme, en el extremo sur del meridiano que fijó el límite, hubiese también un accidente geográfico destacado como lo es el cabo citado, habría sido mencionado taxativamente como lo fue el extremo norte. Pero no lo hay. ¿Como definir entonces el extremo sur de él? Sólo quedaba la posibilidad de expresar el punto en la forma que se definió, la prolongación del meridiano hasta tocar con el canal de Beagle. Expuesta y demostrada así la verdad, la tesis de la pretendida costa seca del canal de Beagle como límite para el territorio argentino es, sin lugar a dudas, inconsistentes. ¿Pero que implicancias tiene la larga vigencia, en el vecino país, de esta interesada y errónea teoría en el problema que hoy tenemos que enfrentar todos los argentinos? Nada menos que el haber dado excusas para que nuestros vecinos digan que salieron perjudicados en el laudo arbitral último, que tan firmemente como acertada y justamente ha declarado nulo el gobierno de nuestro país. Dice que salieron perjudicados porque el susodicho laudo "les ha quitado" la parte norte del canal de Beagle desde el meridiano 68º 34´ Oeste, hacia el oriente, que según la teoría que estamos analizando le correspondería a Chile. Tal cosa no es cierta. Desde el thalweg (línea de mayores profunidades) del canal hacia el Norte, hasta bañar las costas argentinas, y desde el meridiano citado hacia el Este las aguas han sido siempre argentinas. --------------------------------
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