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Periódico "El Día", Lunes 9 de Diciembre de 1974.-
PEDRUSCOS A PEMEX por Javier LOPEZ MORENO
En el pasado mes de noviembre, algunos comentaristas políticos de Venezuela lanzaron gruesos ataques contra los proyectos de nacionalización de Carlos Andrés Pérez. Arguyendo que el Estado es un pésimo administrador, pusieron como "modelo" de ineficacia a Petróleos Mexicanos. Parece raro ¿verdad?. pero no lo es tanto. Veamos. Las invectivas contra PEMEX fueron: a) Diego Nucete (Revista Resumen, 10 de noviembre): -Las empresas estatales tienden a ser cargas económicas para las naciones, principalmente por el elevado número de empleados, las presiones políticas y las excesivas demandas sindicales, amén de una administración con fines más bien políticos que técnicos y comerciales. PEMEX es una empresa de ese tipo: arrastra una crisis financiera originada entre otros motivos porque sus importaciones fueron mayores que sus exportaciones y porque mantuvo internamente precios de venta artificiales. b) Eugenio de Bellard Pietri (Periódico El Universal, 14 de noviembre): -Siempre es ruinoso nacionalizar. Prueba de que el Estado siempre ha sido un excelente fiscal y vigilante, pero un pésimo empresario, es que mientras PEMEX tiene una producción diaria de 510 mil barriles, con un personal que llega a 75 mil 409 elementos, la industria petrolera venezolana ocupa solamente a 23 mil 328 personas y produce 3 millones 219 mil barriles diarios. Es decir, por cada persona que trabaja en la industria petrolera mexicana se extraen 6.7 barriles diarios de petróleo, mientras que en Venezuela el total es de 38 barriles. c) Samuel Mamani Betancourt (El Universal, 17 de noviembre): -Nacionalizar es fracasar. En Venezuela se va a cometer el mismo error que en México, cuyo gobierno estatizó empresas que en manos de la iniciativa privada eran fuentes de riqueza y que luego se convirtieron en cargas públicas. Ahí está el caso de PEMEX. Produce 600 mil barriles diarios con 40 mil obreros, en tanto la producción venezolana es de más de 3 millones de barriles diarios con 22 mil trabajadores integrados en un grupo de empresas que dejan al Estado el 89 por ciento de utilidad líquida. Volvamos la vista hacia los pueblos que fueron victimas de medidas que contribuyeron a frenar la verdadera revolución científica y teconológica dentro de un sistema de libertades públicas. Digamos, fuerte ¡no! a la nacionalización. Eran malabarismos con verdades a medias. La respuesta, sobria, contundente, no tardó en llegar. Nuestro embajador Jorge Eduardo Navarrete, economista con un posgrado en petróleo hecho precisamente en Venezuela, rebatió punto por punto las impugnaciones de los conservadores a ultranza. En edición posterior de ambas publicaciones aparecieron sus argumentos. Hizo callar definitivamente a los opositores de la nacionalización. Explicó Navarrete: 1- El artículo de Nucete parte de una idea muy divulgada pero falsa: "por norma general las empresas estatales tienden a ser cargas económicas para las naciones". La llamada "carga" burocrática no es privativa de las empresas públicas. Entre los 75 mil "burócratas" de Pemex hay que contar a 28 mil ingenieros y técnicos que han hecho del petróleo el primer sector tecnológicamente independiente de la economía mexicana. Pemex necesita muchos de esos "burócratas". Las razones de Nucete responde a una apreciación estrecha del papel de la empresa pública. En 73, Pemex ganó 94.8 millones de dólares, pero su contribución al desarrollo es mucho más importante que la simple suma de sus ganancias. Por otro lado, lo que Nucete llama "precios artificiales" es lo que en lenguaje económico se denomina "precios de fomento". Por largo tiempo, Pemex consideró necesario sacrificar la rentabilidad financiera para asegurar a los restantes sectores de la economía una oferta suficiente de energéticos e insumos petroquímicos baratos. Ya hay una nueva estructura de precios. En 1974, la balanza comercial ha vuelto a equilibrarse y a ser superavitaria. Cada barril de crudo extraído o importado por México aporta al producto interno del país el doble de lo que aporta cada barril de crudo extraído al producto territorial de Venezuela. Por último, Pemex no será un caballo de Troya para la OPEP. 2-El análisis simplista de Eugenio de Bellard (y del otro articulista) olvida que Pemex no es una empresa cuya actividad se limite a la extracción de petróleo: va desde las operaciones previas a la exploración, hasta la operación de no menos de 60 plantas petroquímicas. En 73, los 75 mil trabajadores de Pemex perforaron pozos, extrajeron crudos, incrementaron reservas de hidrocarburos, operaron oleoductos y gasoductos, produjeron gas seco y licuado, diesel y kerosinas, además de que operaron 32 refinerías y mantuvieron en operación una flota petrolera, aparte de sus labores de investigación científica y tecnológica. Si se quieren las comparaciones, hay que decir que en 72, cada barril de crudo extraído o importado por México aportó al producto interno bruto del país 5.96 dólares, mientras que la cifra equivalente para el sector petrolero de Venezuela fue de 2.93 dólares. Pemex no puede seguir siendo utilizado como ejemplo de "empresa ineficiente" por los enemigos del nacionalismo y la independencia económica de nuestros países, termina diciendo Navarrete. Esto corrobora que también desde afuera avientan piedras contra lo nuestro y contra todo lo que signifique un paso adelante. ¡Bien hecho, embajador! ----------------------------------------- |